Volountariado Corporativo

La sociedad se ha enfrentado históricamente a desigualdades e injusticias que han definido los principales retos de las sociedades, su progreso, y un ideal que apuesta por un modelo social que se sustenta bajo un concepto o teoría suprema: el bien común.

Con el objetivo de alcanzar este ideal, se creó a finales del siglo XVIII la Sociedad de Naciones que a pesar de ser valorada por muchos como una invención y un rotundo fracaso, abrió las puertas a la actual Organización de Naciones Unidas (ONU); ésta tiene por delante el difícil papel de hacer frente a los grandes retos del siglo XXI y a los efectos desconocidos de la globalización.

En este panorama han ido adquiriendo especial relevancia ciertos actores sociales que pueden alterar el equilibrio socioeconómico o desde otro punto de vista propiciar una globalización responsable. Conscientes del tremendo impacto de la actividad empresarial, en el año 1999, Koffi Annan, Secretario General de la ONU, trasladó a las empresas un compromiso para atender a las necesidades sociales, medioambientales y económicas de forma responsable y sostenible. Para ello, se creó el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, punto de partida del actual modelo empresarial basado en la Responsabilidad Social Corporativa.

Globalización Responsable
La globalización responsable responde a un modelo social, político y económico que a nivel internacional busca el bien común mediante la distribución de la riqueza, la atención a los grupos sociales más desfavorecidos, la promoción de valores, el acceso a la educación y formación, la defensa de los derechos fundamentales, la protección del medio ambiente y la normalización de la diversidad.

Tras la creación del Pacto Mundial, en el año 2000 se definieron 8 Objetivos del Milenio con un plazo para alcanzarlos fijado en el año 2015. Estos objetivos se han convertido en el principal argumento de desarrollo social a nivel global. Sin embargo estamos todavía muy lejos de alcanzarlos y ya son muchas las voces que dudan de la capacidad de nuestra sociedad para superar en este plazo los objetivos marcados.

A pesar de ser un progreso lento, estamos dando los primeros pasos para definir un modelo global socialmente responsable, sin embargo, no podemos perder de vista las grandes amenazas a las que tenemos que hacer frente:

– Pobreza y marginación
– Procesos migratorios
– Guerras y conflictos bélicos
– Crisis económica
– Integración de la Diversidad
– Destrucción del Medio Ambiente
– Distribución de Riqueza y Poder
– Drogas y alcoholismo.
– Trabajo infantil
– Desigualdad de género
– Violencia de género
– Tráfico de órganos
– Prostitución y trata de blancas
– Corrupción
– Desempleo
– Catástrofes Naturales
– Enfermedades y epidemias

¿Cómo podemos hacer frente a estas amenazas?
Me gustaría rescatar la pregunta que el hijo de Alicia Kauffman, Catedrática de Sociología de la Universidad de Alcalá de Henares, le hizo inmerso en su ingenua inconsciencia: Mamá, ¿para qué vivimos? Y sobre todo me gustaría resaltar la contestación magistral: vivimos para hacer el mundo un poco mejor de cómo nos lo hemos encontrado.

Para lograr tremenda misión, es fundamental desarrollar el capital espiritual, es decir “aquello que enriquece los aspectos más profundos de nuestra vida”. De todo esto, se deduce que antes de llegar a modelos socialmente responsables es muy importante trabajar la responsabilidad individual para huir de modas y de proyectos vacios en el fondo y aparentes en la forma. No existen empresas socialmente responsables sino trabajadores y directivos responsables.

Desde la Fundación Adecco tras tres años poniendo en marcha iniciativas de voluntariado corporativo en empresas españolas, hemos comprobado que humaniza a las empresas. Esto no quiere decir que no sean humanas, sino que cada vez más centran su misión, visión y valores en sus grupos de interés, sus necesidades y sus intereses.

Voluntariado: la principal herramienta para una globalización responsable
En la gestión de los recursos humanos, se están integrando iniciativas que asientan los valores sociales con los que las empresas se quieren identificar. Somos muchos los que creemos que la crisis financiera es la traducción de una crisis de valores y de falta de identidad. El voluntariado corporativo hemos comprobado que es la mejor herramienta para que las empresas integren sus valores corporativos en la actitud y el compromiso de sus grupos de interés, especialmente sus empleados.

Por ello, la tendencia en la mayoría de las empresas es crear una estructura de voluntariado con unos objetivos alineados con la actividad empresarial que permita aprovechar su Know How y el talento de sus recursos humanos al servicio de la sociedad. De esta forma, se ha superado el modelo tradicional del voluntariado basado en la filantropía para desarrollar acciones de alto impacto con elevada estrategia y niveles de experiencia y habilidad corporativa. De esta forma, además de ayudar al desarrollo sostenible de las comunidades locales, resulta más sencillo incorporar en la identidad y personalidad de las empresas las políticas de RSC y sus valores corporativos.

Una vez que se ha creado una estructura y se ha implicado a un equipo multidisciplinar dentro de la compañía, es fundamental buscar alianzas en el tercer sector con asociaciones, fundaciones y ONG´s cuyos fines sociales se alineen con la estrategia y objetivos definidos por el equipo de trabajo y para los que la actuación y colaboración de la empresa suponga un valor e impulso. De esta manera, los planes de voluntariado corporativo en cooperación con la comunidad local se llevan a cabo como parte de un plan integral en las empresas: sensibilización de los grupos de interés, apoyo a ONL y a la sociedad y fortalecimiento de los valores corporativos.

Este tipo de voluntariados tienen un mayor alcance para la mayoría de los empleados y se crea conexión entre ellos y organizaciones no lucrativas de la zona. El Programa de Voluntariado Corporativo de la Fundación Adecco consta de 4 fases: Acercamiento a las necesidades sociales, Intercambio de experiencias, Transmisión de valores y Vinculación. Estas fases definen un proceso de integración del voluntariado en la empresa que a medida que se va formalizando, favorecerá la vinculación de los empleados a proyectos sociales con los que se sientan identificados.

El voluntariado desarrollado en las empresas, cumple una función muy importante a nivel corporativo: desarrollar su cultura socialmente responsable y generan en sus empleados valores tan enriquecedores como la diversidad y la igualdad y actitudes de superación y motivación para enfrentarse a las dificultades de la vida y del trabajo. Gracias a estas ventajas que se ha demostrado que tiene el voluntariado corporativo, algunas empresas lo introducen como complemento en los programas de formación de sus empleados.

Sin embargo esta función de sensibilización y toma de conciencia de las dificultades de la sociedad, además de ayudar a las empresas a entender mejor el entorno social y a involucrase más allá de la actividad empresarial dirigida al negocio, tiene un efecto real sobre aquellas personas que necesitan apoyo para vencer dificultades y limitaciones personales, familiares y sociales.

¿Cuáles son los principales valores que aporta el voluntariado corporativo?
Como decíamos al principio, para lograr un equilibrio sostenible, es necesario implicar a todas las personas en la búsqueda del bien común. Este sería el principal valor que proporciona el voluntariado corporativo: “unir a todas las personas en torno a objetivos comunes y a favor de aquellas personas y realidades más desfavorecidas aportando su talento y esfuerzo desinteresado”.

Paralelamente, existen múltiples valores que se desarrollan en los empleados a través de estas actividades: el trabajo en equipo, la igualdad, la normalización de la diversidad y eliminación de estereotipos, la superación ante la adversidad y el sentimiento de pertenencia a una compañía que participa en proyectos sociales.

La Fundación Adecco incorpora una transferencia de valores sociales al finalizar cada actividad. La transferencia es un momento de intercambio en el que se analizan aquellas situaciones, actitudes, dificultades más relevantes, más significativas y con mayor valor social, profesional y personal.

A través de este mecanismo, se transfieren valores profesionales a los beneficiarios de la actividad, se eliminan barreras y estereotipos y se comparten valores y actitudes fundamentales para la empresa socialmente responsable.

La sociedad se ha enfrentado históricamente a desigualdades e injusticias que han definido los principales retos de las sociedades, su progreso, y un ideal que apuesta por un modelo social que se sustenta bajo un concepto o teoría suprema: el bien común.

Con el objetivo de alcanzar este ideal, se creó a finales del siglo XVIII la Sociedad de Naciones que a pesar de ser valorada por muchos como una invención y un rotundo fracaso, abrió las puertas a la actual Organización de Naciones Unidas (ONU); ésta tiene por delante el difícil papel de hacer frente a los grandes retos del siglo XXI y a los efectos desconocidos de la globalización.

En este panorama han ido adquiriendo especial relevancia ciertos actores sociales que pueden alterar el equilibrio socioeconómico o desde otro punto de vista propiciar una globalización responsable. Conscientes del tremendo impacto de la actividad empresarial, en el año 1999, Koffi Annan, Secretario General de la ONU, trasladó a las empresas un compromiso para atender a las necesidades sociales, medioambientales y económicas de forma responsable y sostenible. Para ello, se creó el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, punto de partida del actual modelo empresarial basado en la Responsabilidad Social Corporativa.

Globalización Responsable
La globalización responsable responde a un modelo social, político y económico que a nivel internacional busca el bien común mediante la distribución de la riqueza, la atención a los grupos sociales más desfavorecidos, la promoción de valores, el acceso a la educación y formación, la defensa de los derechos fundamentales, la protección del medio ambiente y la normalización de la diversidad.

Tras la creación del Pacto Mundial, en el año 2000 se definieron 8 Objetivos del Milenio con un plazo para alcanzarlos fijado en el año 2015. Estos objetivos se han convertido en el principal argumento de desarrollo social a nivel global. Sin embargo estamos todavía muy lejos de alcanzarlos y ya son muchas las voces que dudan de la capacidad de nuestra sociedad para superar en este plazo los objetivos marcados.

A pesar de ser un progreso lento, estamos dando los primeros pasos para definir un modelo global socialmente responsable, sin embargo, no podemos perder de vista las grandes amenazas a las que tenemos que hacer frente:

– Pobreza y marginación
– Procesos migratorios
– Guerras y conflictos bélicos
– Crisis económica
– Integración de la Diversidad
– Destrucción del Medio Ambiente
– Distribución de Riqueza y Poder
– Drogas y alcoholismo.
– Trabajo infantil
– Desigualdad de género
– Violencia de género
– Tráfico de órganos
– Prostitución y trata de blancas
– Corrupción
– Desempleo
– Catástrofes Naturales
– Enfermedades y epidemias

¿Cómo podemos hacer frente a estas amenazas?
Me gustaría rescatar la pregunta que el hijo de Alicia Kauffman, Catedrática de Sociología de la Universidad de Alcalá de Henares, le hizo inmerso en su ingenua inconsciencia: Mamá, ¿para qué vivimos? Y sobre todo me gustaría resaltar la contestación magistral: vivimos para hacer el mundo un poco mejor de cómo nos lo hemos encontrado.

Para lograr tremenda misión, es fundamental desarrollar el capital espiritual, es decir “aquello que enriquece los aspectos más profundos de nuestra vida”. De todo esto, se deduce que antes de llegar a modelos socialmente responsables es muy importante trabajar la responsabilidad individual para huir de modas y de proyectos vacios en el fondo y aparentes en la forma. No existen empresas socialmente responsables sino trabajadores y directivos responsables.

Desde la Fundación Adecco tras tres años poniendo en marcha iniciativas de voluntariado corporativo en empresas españolas, hemos comprobado que humaniza a las empresas. Esto no quiere decir que no sean humanas, sino que cada vez más centran su misión, visión y valores en sus grupos de interés, sus necesidades y sus intereses.

Voluntariado: la principal herramienta para una globalización responsable
En la gestión de los recursos humanos, se están integrando iniciativas que asientan los valores sociales con los que las empresas se quieren identificar. Somos muchos los que creemos que la crisis financiera es la traducción de una crisis de valores y de falta de identidad. El voluntariado corporativo hemos comprobado que es la mejor herramienta para que las empresas integren sus valores corporativos en la actitud y el compromiso de sus grupos de interés, especialmente sus empleados.

Por ello, la tendencia en la mayoría de las empresas es crear una estructura de voluntariado con unos objetivos alineados con la actividad empresarial que permita aprovechar su Know How y el talento de sus recursos humanos al servicio de la sociedad. De esta forma, se ha superado el modelo tradicional del voluntariado basado en la filantropía para desarrollar acciones de alto impacto con elevada estrategia y niveles de experiencia y habilidad corporativa. De esta forma, además de ayudar al desarrollo sostenible de las comunidades locales, resulta más sencillo incorporar en la identidad y personalidad de las empresas las políticas de RSC y sus valores corporativos.

Una vez que se ha creado una estructura y se ha implicado a un equipo multidisciplinar dentro de la compañía, es fundamental buscar alianzas en el tercer sector con asociaciones, fundaciones y ONG´s cuyos fines sociales se alineen con la estrategia y objetivos definidos por el equipo de trabajo y para los que la actuación y colaboración de la empresa suponga un valor e impulso. De esta manera, los planes de voluntariado corporativo en cooperación con la comunidad local se llevan a cabo como parte de un plan integral en las empresas: sensibilización de los grupos de interés, apoyo a ONL y a la sociedad y fortalecimiento de los valores corporativos.

Este tipo de voluntariados tienen un mayor alcance para la mayoría de los empleados y se crea conexión entre ellos y organizaciones no lucrativas de la zona. El Programa de Voluntariado Corporativo de la Fundación Adecco consta de 4 fases: Acercamiento a las necesidades sociales, Intercambio de experiencias, Transmisión de valores y Vinculación. Estas fases definen un proceso de integración del voluntariado en la empresa que a medida que se va formalizando, favorecerá la vinculación de los empleados a proyectos sociales con los que se sientan identificados.

El voluntariado desarrollado en las empresas, cumple una función muy importante a nivel corporativo: desarrollar su cultura socialmente responsable y generan en sus empleados valores tan enriquecedores como la diversidad y la igualdad y actitudes de superación y motivación para enfrentarse a las dificultades de la vida y del trabajo. Gracias a estas ventajas que se ha demostrado que tiene el voluntariado corporativo, algunas empresas lo introducen como complemento en los programas de formación de sus empleados.

Sin embargo esta función de sensibilización y toma de conciencia de las dificultades de la sociedad, además de ayudar a las empresas a entender mejor el entorno social y a involucrase más allá de la actividad empresarial dirigida al negocio, tiene un efecto real sobre aquellas personas que necesitan apoyo para vencer dificultades y limitaciones personales, familiares y sociales.

¿Cuáles son los principales valores que aporta el voluntariado corporativo?
Como decíamos al principio, para lograr un equilibrio sostenible, es necesario implicar a todas las personas en la búsqueda del bien común. Este sería el principal valor que proporciona el voluntariado corporativo: “unir a todas las personas en torno a objetivos comunes y a favor de aquellas personas y realidades más desfavorecidas aportando su talento y esfuerzo desinteresado”.

Paralelamente, existen múltiples valores que se desarrollan en los empleados a través de estas actividades: el trabajo en equipo, la igualdad, la normalización de la diversidad y eliminación de estereotipos, la superación ante la adversidad y el sentimiento de pertenencia a una compañía que participa en proyectos sociales.

La Fundación Adecco incorpora una transferencia de valores sociales al finalizar cada actividad. La transferencia es un momento de intercambio en el que se analizan aquellas situaciones, actitudes, dificultades más relevantes, más significativas y con mayor valor social, profesional y personal.

A través de este mecanismo, se transfieren valores profesionales a los beneficiarios de la actividad, se eliminan barreras y estereotipos y se comparten valores y actitudes fundamentales para la empresa socialmente responsable.

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